Historias que no tienen final

sábado, 16 de junio de 2012

INSULTANTEMENTE FELIZ

Tengo que decirlo: soy feliz. Soy tan sumamente feliz que me veo en la imperiosa necesidad de compartirlo con todo el mundo al que le apetezca leer esto. Ser más feliz sería abusar.
Es cierto que son tiempos difíciles, lo sé, por eso valoro todavía más mi felicidad. No sólo están los problemas nacionales, mundiales y universales, sino que también tengo problemas personales, como todo el mundo. 
Soy muy afortunado de que la casualidad, las decisiones, el destino o como cojones os apetezca llamarlo, me hayan traído hasta aquí, hasta este sofá desde el que escribo mientras miro de reojo la tele y pienso que ya no hacen nada bueno. Soy afortunado porque aunque ahora esté sólo sé que mañana volveré a reírme hablando con alguien de cualquier cosa. Soy afortunado porque valoro el humor por encima de todo y sé que tomarse algo demasiado en serio puedo matarnos. Sé que una sonrisa puede alegrar el día a alguien, por eso intento sonreír siempre que puedo.
Soy feliz porque me siento querido en Mi Pueblo, en Mi Ciudad y en aquel pequeño lugar de Francia que ahora vive repartido por el mundo. Soy feliz porque hay gente que me hace feliz, que sólo con saber que existen ya me provocan una sonrisa. Os quiero, amigos.
Soy feliz porque he hecho cosas bien, también he cometido errores brutales que me han hecho sentir fatal, he ganado a gente durante el camino y he perdido a otros. También estoy ganando a gente ahora mismo que ojalá me hagan muy feliz y, sobre todo, ojalá les haga muy felices yo a ellos. 
Está empezando un nuevo futuro y yo lo tengo claro, voy a seguir intentando haceros reír. 

GRACIAS: Kadu, Oscar, Kaste, Beroy, Ferry, Huevos, IvanK, Clavero, Kilian, Nano, Pablo, Piko, Tobe, Alex, Mur, Julia A., Julia Frida, Oji, Aixa, Marina, Eli, Manu, José Luis R&R, Casta, Isábal, Julia G., Yure, Carlos (x2), Cris, Nhoa, Saray, Nere, María, Sara, Clara, Helena, Petit, Txoki, Pepa, Mari (Bola), Julia F., Gusy, Aggggnes, Anna (Tururu), Anto, Virtu, Trini, Dany, Amparo, Diani, Naomi, Ana SB... seguro que me dejo a muchos porque lo estoy haciendo de memoria. Muchas gracias a todos los que me habéis hecho feliz hasta ahora y muchas gracias a los que me vais a hacer feliz a partir de ahora. El futuro va a ser inolvidable.

martes, 5 de junio de 2012

MERECIÓ, MERECE Y MERECERÁ LA PENA

Mereció la pena cada error que cometimos hasta llegar a este punto, cada lágrima derramada sin saber a dónde íbamos, cada abrazo que guardamos como si fuera el último, cada caricia eterna, cada lengua que absorbimos, cada polvo, cada mirada, cada error, cada corazón roto, cada verso robado, cada canción que hicimos nuestra y de otros, cada historia compartida con cualquiera, cada hecho insignificante, cada segundo perdido, cada palabra desaprovechada, cada madrugada, cada noche, cada milésima de segundo, cada minuto que te he aburrido, cada día que te he adorado, cada desplante, cada intento ... Todo lo que nos ha traído hasta este momento merece la pena porque estamos así gracias a todos ellos y, si sigue mereciendo la pena, lo merecerá todo lo que venga.

lunes, 4 de junio de 2012

Hasta los cojones

Hasta los cojones de todo.
Hasta los cojones del dinero, del capitalismo, de los ladrones, de la crisis, del ladrillo, del euro, de la peseta, de que me mientan, de los mentirosos, de los que no lo son pero mienten, de los toros, de los cuernos, de los cornudos, de las putas, de las que intentan serlo, de los hijos de puta, de los imbéciles, de los políticos, de los ladrones, de los horarios, de los ladrones de tiempo, de las ladronas de besos, de las que no devuelven el tiempo, de las sonrisas falsas, del ahora sí pero luego ya no, del aburrimiento, de intentarlo, de no conseguirlo, de dejarlo a mitad, de los polvos por compromiso, de los desplantes, de tu puerta cerrándose, de no conocer tu cama, de tus labios cerrados, de tus piernas cerradas, de los chinos, de los ricos, de los pijos, de los demócratas, de los de derecho, de la facultad de educación, de los exámenes, de los trabajos, del hechizo de tus ojos verdes, de los intentos de sus ojos negros, de tu nombre de rumba, del helado de fresa, del frío, del calor, de junio, del subnormal ese que te hizo daño, del subnormal ese que crees te hace feliz, de no divertirte, de casi aburrirte, de mí, de lo que me cuesta al principio, de lo fácil que soy, de las matemáticas, de la sintaxis, del dinero otra vez, de la falsa música, de los falsos músicos, del roll sin rock, de que te creas que todo es verdad, de que se crean que todo es por ti, de que pienses que no todo es por ti, de Sauron, de la mierda de sistema, de la alcantarilla del planeta, de no poder fugarme, de no poder fugarnos, de ir y que no estés... de todo.
Estoy hasta los cojones de todo.

martes, 22 de mayo de 2012

Me duelen los pronombres

*A Margarita Porroche y su trabajo sobre La presencia o ausencia del pronombre sujeto en español.

Me duelen los pronombres. Me duelen el y el yo, me duele el nosotros y me duele el él. Me ha perforado el  de tal manera que me duele hasta el yo, tanto que se está haciendo plural. El nosotros me duele menos, por ahí está punzando, y el vosotros, a veces, también me duele un poco. El ellos no me duele, menos mal.
Pues eso, que me duelen los pronombres. Los enfáticos sobretodo, porque si no hacen falta yo no sé por qué cojones los utilizamos (mierda, ese yo ha sido enfático y me ha dolido).
Aunque ahora me duele el yo, me gusta que el plural sea nosotros, es bonito.
Y eso, que me duelen los pronombres.


jueves, 17 de mayo de 2012

LA NIÑA Y LAS PALOMAS (Felicidades, Clara)


*Basado en hechos reales

Clara es una niña de 7 ó 8 años, ¿o eran 9? (¡Sí, venga, 14!, dice Carlos). Bueno, al final tiene 9 años. Es una niña rubia muy guapa, con muchas pecas y una inocente sonrisa inocultable. Es verano y está en Venezia de vacaciones con sus padres y su hermano. Los padres necesitan un descanso de sus maravillosos hijos así que deciden tomar un café en una terracita dejando a sus hijos aparentemente fuera de peligro dando de comer a la palomas de la plaza, algo totalmente normal para los aragoneses ya que jugar con la palomas de la Plaza del Pilar es un pasatiempo para los niños desde tiempos inmemoriales.
Clara compra un paquete con trocitos de pan y los lanza cerquita suyo para que las palomas se acerquen a ella. Está emocionada, tiene a los animales muy cerca y casi puede hasta tocarlos. Se está divirtiendo así que decide ir un poco más allá y pone trocitos de pan en sus manos, con la esperanza de que alguno de esos animalillos se pose en ella para comer. Su felicidad es visible desde su sonrisa hasta el movimiento de caderas estilo boogie con una inocencia que muy pronto va a perder para siempre.

La sombra se apodera de la plaza y se escucha el retumbar de un trueno. Un fuerte viento azota la capital de Véneto y acompaña a su silbido un sonido espantoso, un graznido que parece venido de las mismísimas puertas del infierno, un sonido que asusta al propio Cerbero y deja salir del inframundo a esos horribles animales que producen el desquiciante sonido.
La sombra que encapota el cielo se vuelve más negra y Clara sube la cabeza asustada para ver el infierno que se cierne sobre ella. ¡Ahí está, se acerca!, el ejército de las tinieblas, un ejército venido desde tiempos ancestrales, un lugar y un tiempo desconocidos por el hombre, un ejército formado por soldados alados, con pico, patas y muy buena puntería cuando disparan. Son 8 millones de palomas, no 8 mil, ni 800, ¡8 millones!, y todas poseen un mismo objetivo: la niña ya no tan sonriente con trocitos de pan en las manos.
Clara, confusa por el miedo, comienza a correr en todas direcciones con una nube de palomas rodeándola y atacándola para acabar con toda su comida. Tropieza y su espalda golpea el suelo con la mala suerte de que la bolsa de comida se rompe y caen sobre su cuerpo todos los trocitos de pan. Las palomas la avasallan, arrasan con todo lo que hay sobre su cuerpo, sin dejar nada. En su afán de devoro, una de ellas incluso arranca una pequeña peca que sobresale levemente en su pecho. La pobre Clara llora, llora desconsolada sin poder defenderse ante tal aberración enviada por Satanás para traumatizarla de por vida. Ha perdido y sólo le queda esperar a que el infernal ejército se vaya para conquistar otra batalla que, esperemos, sea más igualada.
Las palomas se van con el saber de un trabajo bien hecho y el estómago lleno. Una de esas ratas voladoras gira su cabeza mientras se aleja y sonríe mientras Clara la observa cubierta de lágrimas y migas de pan, ese pajarraco huye con algo más en su estómago, ese pajarraco se lleva su peca, una peca que nunca recuperará.

sábado, 12 de mayo de 2012

Te adoro

Te adoro porque apenas te conozco pero quiero conocerte y porque si ya te adoro ahora no sé qué haré cuando te conozca del todo, cuando por fin sepa si sonríes en serio o sólo por compromiso, cuando sepa si me besas en serio o sólo porque yo te beso. 
Te adoro porque mi búsqueda de lo perfecto termina después de ver tus ojos, porque para mí verte es perfecto y si me veo en tus ojos me olvido de que nada lo es. 
Te adoro porque eres Tú y sé que dentro de poco seremos Nosotros, porque te veo y siento como un singular se puede convertir en un plural engañoso, un plural tan perfecto que parece singular.
Te adoro porque tengo la voluntad de hacerlo todo por ti, porque aún no conozco tu espalda pero sé que quiero arañarla, porque no sé que secretos escondes bajo tu falda pero créeme que quiero descubrirlos, porque no sé si nuestras manos encajan de una manera perfecta pero si no lo hacen me haré unas nuevas a medida con las tuyas.
Soy paciente porque te adoro.
Dices que estoy loco porque te adoro y yo te digo que tú vas a estar loca porque vas a adorarme pronto.

viernes, 3 de febrero de 2012

"CUANDO LA MUERTE NO PUDO MATAR"

*A Elvira
"Murió de amor la pobre Elvira,

cándida rosa que agostó el dolor,
süave aroma que el viajero aspira
y en sus alas el aura arrebató" Espronceda, El estudiante de Salamanca, parte II

No estoy seguro de que tocara el suelo mientras se acercaba, sin saberlo, a mí. Ondeaba los volantes de su falda blanca el viento y volvía para elevar sus rizos negros sobre sus hombros como si no quisiera separarse de ella. Caminaba lenta, como sin saber hacia dónde se acercaba de manera inevitable. Yo la esperaba, la esperaba con toda mi ansia y deseaba verla más de cerca, admirar su belleza eternamente, acompañarla más allá de donde todos quedan y abrazarla, abrazarla y fundirnos en un beso eterno.
Entonces pude ver sus ojos, mirándome, sabiendo que ya nada volvería, que vendría conmigo y todo terminaría. Las lágrimas brotaban lentamente mientras me miraba y entonces se quedó quieta, con sus ojos observando los míos, esperando una respuesta al sentido de la vida. No pude dársela, no pude moverme. Intenté deshacerme de ellos pero no pude. Me había atrapadó. Me dejé atrapar por ellos y me enamoré, me enamoré perdidamente del universo infinito que encerraban.
Entonces nos miramos, sin saber qué hacer. Ella esperando que la llevara conmigo y yo encerrado en sus ojos deseando que nunca tuviera que hacerlo.

*Recuerdo esta vieja entrada de Con un palo escalé el Everest:
A tus ojos, que siempre los veo si me miran, que siempre me miran si los veo. Muchas veces me pregunto qué habrá al otro lado, qué escondes tras esa sencilla mirada, tras esa ardiente pero a la vez oscura luz que ilumina esa frontera imaginaria que he(mos) creado entre nosotros.
Tal vez tus ojos sean como los agujeros negros, que devoran todo lo que penetra en ellos, y por eso no puedo salir.