martes, 22 de mayo de 2012
Me duelen los pronombres
Me duelen los pronombres. Me duelen el tú y el yo, me duele el nosotros y me duele el él. Me ha perforado el tú de tal manera que me duele hasta el yo, tanto que se está haciendo plural. El nosotros me duele menos, por ahí está punzando, y el vosotros, a veces, también me duele un poco. El ellos no me duele, menos mal.
Pues eso, que me duelen los pronombres. Los enfáticos sobretodo, porque si no hacen falta yo no sé por qué cojones los utilizamos (mierda, ese yo ha sido enfático y me ha dolido).
Aunque ahora me duele el yo, me gusta que el plural sea nosotros, es bonito.
Y eso, que me duelen los pronombres.
martes, 31 de enero de 2012
"IMAGINA QUE..."
Es la expresión más amplia que existe en la lengua castellana, ¿no? "Imagina que...", pero, ¿de verdad es tan maravillosa? Hace diez minutos sí que lo era, ¿que ha cambiado para que escriba esto?
Acabo de darme cuenta de lo cruel que es esta expresión. ¿Dos palabras que te permiten cualquier cosa? No, gracias.
Imagina que estás en París.
Imagina que puedes volar.
Imagina que estás con ella.
Me parece cruel.
Nuestra obligación como seres vivos a los que se les ha concedido el privilegio y el derecho de vivir es reducir las posibilidades de la imaginación, nuestra obligación es esforzarnos en ser felices hasta el punto de que no valga la pena imaginarnos nada porque no necesitamos nada mejor. Pero claro, pensándolo bien no me parece una expresión tan mala. Mientras nos esforzamos en alcanzar ese nivel de felicidad, imagina que...
martes, 24 de enero de 2012
SOBRE ESTROPAJOS, EPÉNTESIS, ONOMATOPEYAS Y PALABRAS EN GENERAL
jueves, 25 de noviembre de 2010
Conversaciones extrañas
El hecho de no conocer bien un idioma hace que surjan todo tipo de situaciones cómicas. En L’auberge dijonnaise podéis encontrar una serie de conversaciones que he mantenido durante el tiempio que llevo aquí:
Conversaciones extrañas I
Conversaciones extrañas II
Conversaciones extrañas II (Parte 2)
Conversaciones extrañas III
jueves, 21 de octubre de 2010
Nuevo vocabulario
Aprender un idioma siempre es bonito pero es un trabajo que cuesta demasiado, sobretodo por la falta de vocabulario. Intentar hablar con las pocas palabras que conozco es muy difícil pero divertido, ya que el lenguaje de signos es mundialmente conocido.
Otra ventaja de aprender un nuevo vocabulario es que las palabras que odio del español no tengo por qué aprenderlas, así que, en mi nuevo lexicón, no van a aparecer palabras como guerra, violencia, perder, maltrato, machismo, racismo… Son palabras que a estas alturas de la vida no deberíamos utilizar, por eso me niego a aprenderlas.