Historias que no tienen final

viernes, 5 de noviembre de 2010

Mis casas

Dijon ya se ha convertido en una casa para mí. Más de una vez me he sorprendido terminando una conversación con las palabras: “Me voy a casa”.
Esto es muy sencillo de explicar: para mí, una casa es el lugar donde tienes una nevera, una cama y un grupo de gente a la que quieres y por la que te sientes querido.
Por eso, me siento sumamente afortunado de poder decir que tengo tres casas en las que me siento (permitidme la redundancia) como en casa: Monzón, Zaragoza y Dijon.

martes, 2 de noviembre de 2010

Viaje y aventura

Cuando la rutina todavía era un placer aparecieron ante mis ojos la idea de un viaje, una semana de vacaciones y pocas ganas de quedarme quieto. El miércoles 20 decidí hacer un viaje, el viernes 22 conseguí compañero de aventura y destinos, el lunes 25 compré los billetes y el miércoles 27 comenzó la aventura. Cinco días, tres ciudades y ni un solo sitio donde dormir. Al final todo ha salido bien (¡gracias a Dios!).

domingo, 24 de octubre de 2010

Un mes

Recuerdo mi último período de exámenes en Zaragoza en el que estuve un mes sin volver a mi casa, sin volver a Monzón. Tenía unas ganas de volver inmensas a pesar de saber que tras irme de Zaragoza estaría dos meses sin ver a esos amigos mañicos a los que tantísimo quiero.
Un mes en Dijon. Un mes. Pocas ganas de que llegué Navidad para volver a casa.
Es cierto que a veces me gustaría que, al subir la persiana por la mañana, pudiera estar en Monzón por un instante. Abrir la ventana, ver mi Pueblo y volver. Asegurarme de que todo está bien y volver a Francia para seguir con esta extraña “vida real” que tengo ahora mismo.
Nunca he creído en el amor a primera vista por eso sé que voy a seguir enamorándome de Dijon poco a poco, lentamente, dulcemente… paseo a paseo, beso a beso.

jueves, 21 de octubre de 2010

Nuevo vocabulario

Aprender un idioma siempre es bonito pero es un trabajo que cuesta demasiado, sobretodo por la falta de vocabulario. Intentar hablar con las pocas palabras que conozco es muy difícil pero divertido, ya que el lenguaje de signos es mundialmente conocido.

Otra ventaja de aprender un nuevo vocabulario es que las palabras que odio del español no tengo por qué aprenderlas, así que, en mi nuevo lexicón, no van a aparecer palabras como guerra, violencia, perder, maltrato, machismo, racismo… Son palabras que a estas alturas de la vida no deberíamos utilizar, por eso me niego a aprenderlas.

lunes, 18 de octubre de 2010

Dar un paso

“¿Confías en mí? ¡Pues salta!”


Este verano fui varias veces al pantano El Grado para saltar. Sí, para saltar. Antes de uno de los saltos me di cuenta de lo fácil que es hacer algo que te da miedo, sólo tienes dar un paso. Cierras los ojos y avanzas.